neuroinflamación

Neuroinflamación: ¿Por qué se produce y cuáles son sus efectos?

El cerebro, como cualquier otro órgano de nuestro organismo, puede sufrir inflamación. En este caso, hablamos de neuroinflamación y aunque ésta puede pasar desapercibida en un inicio, es importante que conozcamos sobre ella para evitar sus efectos.

La Dra. Cristina Zemba nos explica, en la Unidad de Neurograstroenterología y PNIE de Clínica Omega Zeta, experta en medicina integrativa en Barcelona, qué es la neuroinflamación, por qué puede producirse, sus causas y síntomas, diagnóstico, tratamiento y prevención.

¿Qué es la neuroinflamación y cómo se produce? ¿Cuáles son sus posibles causas?

Antes de conocer más acerca de la neuroinflamación, debemos conocer más acerca de las células cerebrales. Aunque las más conocidas son las neuronas, no son las únicas. Tenemos más de 80.000 millones de neuronas, pero por cada una tenemos diez células gliales, que suponen un 90% de las células cerebrales y conforman la glía.

Las células gliales son la microglía, los oligodendrocitos y los astrocitos, que apoyan a las neuronas, entre otras funciones.

Ante estímulos que pueden considerar como amenazas, los astrocitos se convierten en células inmunitarias, que producen inflamación.

Aunque las células cerebrales están protegidas por la barrera hematoencefálica, esta barrera no es infranqueable, sino una membrana permeable, que puede fallar.

Algunos factores que pueden producir neuroinflamación son los siguientes:

  • Alcohol.
  • Ciertos alimentos inflamatorios (grasas y proteínas como los lácteos) así como comer muy frecuentemente.
  • Ejercicio físico (depende del grado del mismo).
  • Estrés.
  • Pocas horas de sueño o sueño de mala calidad.

Síntomas y efectos de la neuroinflamación

Debido a la inflamación, el cerebro no puede llevar a cabo sus funciones de forma correcta por lo que algunos síntomas y efectos que se pueden apreciar en estos casos son:

  • Pérdida de la función cerebral.
  • Incapacidad para levantarse de la cama.
  • Fatiga, cansancio continuo.
  • Falta de resistencia.
  • Pérdida de motivación.
  • Letargo y necesidad de dormir muchas horas.
  • Malestar durante el ejercicio.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Lentitud mental.

Debido a que el cerebro no cuenta con receptores del dolor, la neuroinflamación no lo produce, pero sí puede afectar a otras zonas del cuerpo, como se considera que puede suceder en casos de fatiga crónica.

Diagnóstico, tratamiento y prevención

El diagnóstico de la neuroinflamación se lleva a cabo teniendo en cuenta la sintomatología referida por el paciente, así como sus antecedentes familiares y personales y una entrevista en que se le soliciten sus hábitos (por ejemplo si bebe, si realiza ejercicio etc.).

Asimismo, se pueden llevar a cabo otras pruebas como pruebas de diagnóstico por imagen o analíticas con marcadores.

En lo referente al tratamiento y la prevención de la neuroinflamación es muy importante evitar y actuar sobre los factores que la producen, como es el consumo de alcohol, ciertos alimentos, el ejercicio físico intenso o malos hábitos de sueño o estrés.

Además de intentar llevar a cabo ejercicio físico regular y moderado y controlar el estrés con actividades relajantes, algunos nutrientes en concreto pueden mejorarla debido a sus propiedades antiinflamatorias, como la curcumina, algunos ácidos grasos esenciales como los omega-3, la fibra o el magnesio, el cual es neuroprotector.

En Clínica Omega Zeta contamos con expertos en psicología, fisioterapia, nutrición y terapias integrativas con las que poder hacer frente a este problema y sus efectos, así como evitar su aparición.

Si precisáis de mayor información acerca de cómo cuidar vuestra salud correctamente, os invitamos a seguir los artículos de nuestro blog, consultar nuestras áreas terapéuticas, o poneros en contacto con nosotros sin compromiso.

Dermatología Integrativa. Microinmunoterapia. Micronutrición. Medicina genómica. en Clínica Omega Zeta
Especialista en Dermatología y Venereología, otorgado por la Universidad de Buenos Aires en 1989, y homologado por el Ministerio de Educación y Ciencia de Madrid en el año 1991.

La especialidad se realizó en régimen de Residencia Médica, constando de un examen inicial de selección y 4 años de residencia médica, a los que se agregan 2 más en el mismo hospital con cargo de Jefe de Residentes e Instructor de Residentes.
Dra. Cristina Zemba

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