Cuándo aparece el dolor

dolor

El dolor es una alerta del organismo que nos avisa de que algo no funciona adecuadamente. Pero, ¿dónde se produce?

Uno de los errores más frecuentes, aún instalados en la cultura popular, es creer que el dolor se genera en los tejidos donde se produce la agresión aunque, en realidad, el dolor surge del cerebro. Éste recibe las señales de la zona afectada en décimas de segundo, pasa a interpretarlas y genera el dolor. Este mecanismo ocurre de la siguiente manera:

  1. Los tejidos afectados liberan químicos que activan la sensación del dolor.
  2. Esta señal viaja a través de las terminaciones nerviosas harta la médula espinal.
  3. Se activan los nervios raquídeos que llevan la señal al cerebro.
  4. El cerebro percibe las señales e inicia reacciones.

Podemos decir que el cerebro construye el dolor en base a los datos que recibe pero también en base a la experiencia adquirida. Por eso, ordena mecanismos de defensa (inflamación, dolor, fiebre…) o los ignora, de ahí que a veces no sintamos lo mismo ante una situación parecida.

Nos pasamos la vida aprendiendo, recordando situaciones, diferenciándolas, gestionándolas… Pero el cerebro puede equivocarse, y todo ese proceso de aprendizaje puede actuar en nuestra contra, alterando la gestión de las señales y generando dolor en situaciones innecesarias.

Percibimos la realidad y la construimos a través de datos, y las decisiones frente a estos pueden ser erróneas. De ahí que el cerebro pueda convencerse de que haya una enfermedad cuando estamos completamente sanos, o viceversa. Esto lo comprobamos mediante la aparición de patologías cuando el cuerpo no sufre daño alguno pero sí sentimos dolor: fibromialgia, migrañas, cefaleas, síndrome de fatiga crónica. En otras ocasiones, se activa la señal de alarma de forma incorrecta en nuestro organismo, atacando a células sanas, como es el caso de las enfermedades autoinmunes.

El dolor, esa sensación a la que quitamos importancia en muchas ocasiones, afecta a la calidad de vida, al trabajo, a nuestras relaciones y a nuestras emociones. Es necesario prestarle atención, conocer su comportamiento y no aguantarlo.

¿La solución? Conocer el funcionamiento de nuestro organismo y de nuestro cerebro para entender por qué sentimos dolor.

Si lo sufres, sea agudo, constante, diario o frecuente, no estás solo. Acude a nuestra Unidad del Dolor, estudiaremos tu caso para devolver el equilibrio al organismo. Disponemos de la última tecnología médica no invasiva, así como de terapias integrales y tratamiento para mejorar tu salud, bienestar y calidad de vida. ¡Contáctanos!

 

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