agilidad mental

Agilidad mental en las personas mayores: Algunos ejercicios para mejorarla

A medida que envejecemos, o debido a ciertas enfermedades, nuestro cuerpo, funciones y sentidos se degeneran y no funcionan de la misma manera. Un ejemplo de esto, es la agilidad mental en las personas mayores.

La Dra. Marta González-Corró nos explica, en la Unidad de Neurogastroenterología y PNIE de Clínica Omega Zeta, experta en medicina integrativa en Barcelona, qué es la agilidad mental, por qué es importante, por qué puede reducirse y cómo podemos mejorarla.

¿Qué es la agilidad mental y por qué es importante?

La palabra agilidad, del latín “agilitatis” hace referencia a la aptitud para realizar, de forma ligera, rápida y efectiva, una tarea tanto mental como física.

Por ello, la agilidad mental es aquella capacidad de modificar la percepción, el curso del pensamiento o el comportamiento para adaptarse a las necesidades.

La agilidad mental nos permite planificar, iniciar actividades, resolver situaciones, adaptarnos, reflexionar o cambiar nuestro punto de referencia.

Se trata de una capacidad no sólo beneficiosa por ejemplo en el terreno laboral y académico, sino en todos los ámbitos de nuestra vida, ya que nos permite ser resolutivos.

¿Por qué puede reducirse?

Las neuronas son las células del sistema nervioso central encargadas de actuar como comunicadoras entre las distintas partes del organismo.

Mediante impulsos nerviosos a otras células del cuerpo, pueden generar movimiento, percibir y comunicar estímulos y generar reacciones o almacenar información en la memoria.

A medida que envejecemos, nuestras neuronas también envejecen y por ello podemos perder capacidad mental. También pueden verse afectadas por problemas adquiridos, como traumatismos.

Algunas enfermedades que pueden afectar a la agilidad mental son las denominadas enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer, debido a la muerte neuronal.

Otras enfermedades psiquiátricas, como la depresión, también pueden afectar a la agilidad mental, al ralentizarse los procesos mentales.

Sin embargo, más allá de las enfermedades, la agilidad mental puede verse afectada por una vida muy rutinaria, en que estamos tan acostumbrados a seguir los mismos patrones que nuestra mente “se relaja”, se acostumbra y no busca caminos divergentes.

¿Cómo podemos mejorarla?

La agilidad mental es una aptitud que podemos cuidar y mejorar manteniendo buenos hábitos diarios y realizando ejercicios mentales en clave de juego, por ejemplo.

Unos buenos hábitos diarios que serán beneficiosos no solo para la agilidad mental, sino para la salud en general, serán llevar a cabo una buena alimentación y un buen descanso y realizar ejercicio físico moderado y regular.

Una alimentación rica en vitaminas, minerales y Omega-3 aporta al cerebro los nutrientes necesarios para su salud, mientras que las horas de sueño hacen que éste descanse y se recupere. El yoga y la meditación también serán buenos para que el cerebro se libere del estrés.

Caminar media hora al día es un estupendo ejercicio para aportar más oxígeno al cerebro y mejorar las funciones cognitivas.

En lo referente a algunos ejercicios para mejorar la agilidad mental, podemos llevar a cabo los siguientes:

  • Aprender nuevas habilidades, por ejemplo, a tocar un instrumento.
  • Realizar juegos de sentidos, por ejemplo, adivinar un alimento por su gusto u olor.
  • Llevar a cabo manualidades para mejorar la creatividad.
  • Jugar a videojuegos o juegos de mesa, los cuales estimulan el hipocampo.
  • Mantener relaciones sociales, por ejemplo, salir a tomar algo con amigos y conversar.
  • Memorizar, ver recuerdos antiguos y leer.
  • Realizar actividades como los sudokus, las sopas de letras o los crucigramas.

Si precisáis de mayor información acerca de cómo cuidar vuestra salud correctamente, os invitamos a seguir los artículos de nuestro blog, consultar nuestras áreas terapéuticas, o poneros en contacto con nosotros sin compromiso.

Nacida en Barcelona, la Dra. Marta González–Corró es licenciada en Medicina y Cirugía General por la Universidad de Barcelona. Cuenta con un máster en Nutrición y Alimentación por la Universidad de Barcelona, es terapeuta PraNeoHom por el Instituto PraNeoHom en Barcelona y está postgraduada en Psiconeuroinmunoendocrinología y Nutrición Ortomolecular por la Universidad de Barcelona.

También cuenta con formación en Nutrición Clínica Vegetariana y Nutrición Deportiva Vegana por el Instituto de Ciencias de nutrición y Salud (ICNS).

Es Coach certificada por la EEC (Escuela Europea de Coaching) y por la CEFOC (Centro Europeo de Formación en Coaching Estructural) y Didacta de PNL (programación neurolinguistica) por la AEPNL, además de creadora del Master en PNL y Salud del Institut Gestalt de Barcelona.

Actualmente, trabaja como médico integrativo en la Clínica Omega Zeta.
Dra. Marta González

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