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Relaxina: ¿Qué es y cómo sirve de ayuda?

Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer sufre muchos cambios tanto fisiológicos como hormonales, para promover que el feto crezca y se desarrolle de forma correcta y el parto llegue a buen término. En este aspecto, una sustancia con importancia en la gestación es la relaxina.

La Dra. Ágata Rodríguez nos explica, en la Unidad de Ginecología de Clínica Omega Zeta, experta en medicina integrativa en Barcelona, qué es la relaxina, cómo se produce y cuáles son sus funciones.

¿Qué es la relaxina y cómo se produce?

La relaxina es una hormona que se produce en el cuerpo lúteo (una glándula transitoria productora de progesterona para sustentar el embarazo) así como en las mamas y en la placenta. Fue mencionada por primera vez en 1926 por el Dr. Frederick Hisaw.

¿Cuáles son sus funciones y efectos?

Aunque su papel aún está siendo investigado, se considera que la relaxina tiene un importante papel en el embarazo debido a que ayuda a que el útero se relaje y se suavicen las contracciones del útero.

Asimismo, produce una mayor elasticidad en las articulaciones y en los músculos de cara al inminente parto, ya que si aumenta la flexibilidad en la zona púbica, éste será más fácil. También existen evidencias que señalan que el ablandamiento del cuello uterino que se da ante la cercanía del parto es producto de esta hormona.

El máximo nivel de relaxina se da hacia el comienzo del segundo trimestre, concretamente hacia el cuarto mes de embarazo, así como durante el parto.

La relaxina ralentiza la producción de colágeno, por lo que los ligamentos son más elásticos y menos fuertes, dando lugar a articulaciones hiperlaxas y mayor inestabilidad.

Esta flexibilidad es muy beneficiosa durante el parto, pero tiene también efectos negativos, por ejemplo, aumentando el riesgo de padecer contracturas, especialmente en las rodillas, la pelvis y las lumbares.

¿Cómo reducir los problemas que puede producir?

Como hemos visto, la relaxina es una gran aliada a la hora del parto, facilitándolo, pero también puede producir efectos negativos a nivel articular. Para evitarlos o reducir sus riesgos se deberán tener en cuenta ciertos hábitos diarios saludables tales como:

  • Evitar coger pesos y de precisarse hacerlo, se debe flexionar las rodillas y hacerlo despacio.
  • No realizar movimientos bruscos.
  • Vigilar la postura corporal.
  • Dormir con una almohada entre las piernas para que la pelvis se halle alineada y las articulaciones descansen y no se fuercen.
  • Realizar ejercicio físico moderado y regular como la natación será beneficioso para reforzar la musculatura sin dañar las articulaciones. El yoga o el pilates también son beneficiosos, pues promueven los estiramientos.
  • Si se siente dolor púbico utilizar una banda o faja que se cruce sobre él será beneficiosa para levantar peso del útero y que éste no se apoye sobre el pubis.
  • La aplicación de calor será bueno para combatir las molestias y relajar la zona, por ejemplo haciendo baños calientes, aplicando una esterilla o una bolsa de agua caliente.

Tened en cuenta que vuestro ginecólogo de confianza será aquella persona que os podrá resolver todas vuestras dudas, tratar cualquier problema o derivaros por ejemplo, de ser preciso, a un fisioterapeuta.

Si precisáis de mayor información acerca de cómo cuidar vuestra salud correctamente, os invitamos a seguir los artículos de nuestro blog, consultar nuestras áreas terapéuticas, o poneros en contacto con nosotros sin compromiso.

Especializada en Ginecología y Obstetricia por el Hospital Universitario de los Andes. Actualmente, es ginecóloga integrativa en la Clínica Omega Zeta de Barcelona.
Dra. Ágata Rodriguez

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