sentirse culpable

De nada sirve sentirse culpable

¿En alguna ocasión te has sentido mal por un acto o pensamiento? La culpa no solo es una de las emociones más habituales, sino de las más frecuentes y de las que más inciden en nuestro estado anímico, en el bienestar y la salud.

La culpa se basa en la creencia de que se podría haber hecho algo mejor, siendo esto un pensamiento recurrente y pudiendo incluso ser obsesivo. Esta conducta es instintiva, siendo una manera de evitar cometer errores en el futuro, encontrar explicación a algún acto y permitir actuar mejor.

¿Por qué uno se siente culpable?

A continuación, resumimos dos de las razones principales que generan este sentimiento:

– Por crecimiento personal. Castigando los actos del pasado, repitiendo a uno mismo lo sucedido, se cree que se aprende una lección y eso ayuda a crecer y madurar, convirtiéndose en mejor persona, pareja, hijo, empleado, etc.

– Por ética o moral. Desde la infancia nos enseñan la diferencia entre el bien y el mal, lo correcto o lo totalmente incorrecto. Por tanto, cuando nos salimos de esas enseñanzas llega la culpabilidad.

Evitar sentirse culpable

Este sentimiento puede aparecer en cualquier momento y lugar, llegando a ser incapacitante, alejándonos del entorno o incluso derivando en ansiedad, angustia o depresión. Además, puede impedirnos el mirar más allá y avanzar.

No se trata de evitar sentirse culpable, puesto que es instintivo y reafirma la diferenciación entre el bien y el mal, sino se trata de aceptarlo y continuar a mejor. Para ello podemos:

1. Conocer qué culpabilidad sentimos.

La culpa puede ser productiva o improductiva. La primer nos permite crecer y la segunda nos estanca en el momento. Si nos tomamos nuestros errores como una lección, el sentimiento de culpa debería desaparecer, dejando de enfocarnos en lo que se ha hecho mal para pasar a solucionarlo.

2. No todo está bajo nuestro control.

Existen circunstancias que no podemos controlar y que nos provocan impotencia potenciando el sentimiento de “podría haber hecho otra cosa” o “si hubiese hecho esto…”. Debemos tener claro que hay ciertas cosas que no podemos ni cambiar ni decidir, que el pasado no se puede modificar y que debemos asumir lo que viene con serenidad.

3. Identificar la culpabilidad.

Uno de los ejercicios más prácticos y recomendables que podemos hacer cuando aparece la culpabilidad es conocer el trasfondo de la emoción. Es decir, saber si está relacionado con la moral, con un sentimiento de vergüenza… Una vez identificado debemos pensar en qué situaciones suele suceder para intentar cambiarlo o mejorarlo.

4. Aceptar la culpa.

Un paso fundamental para avanzar y no dejar que la culpabilidad se apodere de nosotros, es aceptar, arrepentirnos y actuar para reparar el error.

Ante la culpabilidad, aprende a perdonarte y libérate de la intranquilidad y la presión.

El Prof. Pere Gascón es en la actualidad Director del Laboratorio de Oncología Molecular y Translacional y, Consultor senior del Departamento de Hematología-Oncología en el Hospital Clínic de Barcelona. Está certificado por la American Board of Internal Medicine en Medicina Interna, Hematología y Oncología Médica.Se formó en la New York University Medical Center (New York), en los National Institutes of Health (NIH-Bethesda), y en laWashington University (St. Louis). Actualmente es oncólogo y Director médico de la Clínica Omega Zeta. En 1995 recibe el Laureate Award por la American College of Physicians.En 1998 es elegido entre The Best Doctors in America.
Dr. Pere Gascon

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