nutrientes o antinutrientes

Nutrientes, ¿o antinutrientes?

Nuestras funciones vitales se realizan gracias a los aportes de nutrientes que ingerimos con la dieta. Por tanto, los nutrientes son aquellas sustancias que el cuerpo necesita para crecer, protegerse, proporcionar energía…

El cuerpo obtiene la mayor parte de sus nutrientes de los alimentos y cada uno cumple una función específica en el organismo, aunque trabajan todos de forma conjunta. Todos tenemos unos requerimientos específicos de nutrientes, que se traducen en porciones establecidas que aseguran el aporte de las cantidades necesarias de cada nutriente para mantener un buen estado de salud (en personas sin necesidades nutricionales especiales).

Los nutrientes esenciales (los obtenemos de la alimentación) se clasifican en:

– Macronutrientes: hidratos de carbono, proteínas y grasas.

– Micronutrientes: vitaminas y minerales.

Las enzimas y la fibra también son nutrientes beneficiosos para nuestro organismo. No tienen valor nutricional pero nos ayudan a desarrollar funciones básicas como favorecer las digestiones, mejorar el tránsito intestinal, depurar el organismo de toxinas…

Así como los alimentos contienen nutrientes, también todos ellos contienen cierta cantidad de anti-nutrientes, es decir, sustancias que no nutren al organismo y que pueden debilitar nuestro organismo. Un ejemplo, son los azúcares refinados o los cereales no integrales.

Los antinutrientes se caracterizan por:

– Para metabolizarlos y eliminarlos, el cuerpo debe invertir más nutrientes y energía.

– Por el hecho de necesitar más energía y nutrientes esenciales para ser procesados, aumentan el estrés de órganos básicos del organismo, como son el hígado y los riñones.

Algunas recomendaciones básicas para detoxificar el cuerpo:

Eliminar la ingesta de azúcares refinados: es una de las causas de fatiga crónica, irritabilidad…

Grasas saturadas: aumentan el nivel de colesterol en sangre. Galletas, bollería y productos similares, además de contener azúcares refinados también tienen una alta concentración de grasas saturadas.

Cereales refinados: muchas harinas, pasta, cereales… que consumimos no son integrales. El proceso de refinamiento al que han sido sometidos, hace que pierdan todo el valor nutritivo del alimento. Es necesario consumir hidratos de carbono, pero siempre integrales.

Eliminar bebidas refrescantes e industriales (contienen elevada concentración de azúcares refinados), el exceso de bebidas alcohólicas… Todas ellas acidifican el pH de la sangre.

Para más información, o si deseas llevar una dieta sana y plena, no dudes en consultar a nuestros especialistas en Nutrición Integrativa. Puedes pedir cita en el 93 368 26 54.

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