aprender a comer

Aprender a comer

Los cambios no son fáciles, pero en la mayoría de las ocasiones sí son necesarios. Aprender a comer nos aportará salud y bienestar, a la vez que ayudará a prevenir multitud de trastornos o a una mejor recuperación de éstos.

Una alimentación correcta a través de una dieta equilibrada permite que nuestro cuerpo funcione con normalidad, es decir, cubrir nuestras necesidades biológicas. Pero también reduce el riesgo de alteraciones o enfermedades a corto y largo plazo ya que, si bien no constituye una relación directa, sí es uno de los factores que contribuye al aumento o desarrollo de enfermedades como obesidad, hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares o ciertos tipos de cáncer.

Comer bien no sólo se basa en el consumo de energía y nutrientes (proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas…) sino también en la incorporación de otros componentes no nutritivos como los antioxidantes, las especias…

¿La clave está en la dieta mediterránea?

La comunidad médica lleva años investigando sobre el origen y los beneficios de la dieta mediterránea, indicando la importancia de ésta en la contribución en la disminución del riesgo de padecer patologías crónicas. Esta dieta sería la más indicada como base, produciéndose variaciones en función de los hábitos de vida, el historial médico y el estado de salud.

La dieta mediterránea se basa en el consumo abundante de cereales y derivados, legumbres, frutas, verduras, frutos secos; menores cantidades de pescado, huevos y derivados lácteos, y reducidas proporciones de carne y derivados cárnicos.

Aprender a comer, y a vivir

Aunque la dieta es un factor primordial, esta debe ir acompañada de determinados hábitos o estilos de vida:

– Evitar el sedentarismo. El ejercicio regular, suave o no, y adaptado a los gustos de cada persona, es importante por sus beneficios no sólo a nivel físico, sino a nivel mental dado que alivia el estrés y la tensión, unos estados a la orden del día de la sociedad actual.

– Eliminar los hábitos tóxicos.

– Regular las emociones.

– Gestionar el estrés.

Un menú saludable, ¿cómo?

– Incluir variedad de alimentos pero en pequeñas cantidades.

– Incluir cada día verduras, frutas y cereales. Estos último en su versión integral.

– Dentro de cada grupo de alimentos, variar los tipos de productos para no caer en la monotonía.

– Realizar entre 4 y 5 comidas diarias.

– Moderar las grasas saturadas.

– Escoger con mayor frecuencia las carnes más magras.

– Evitar los azúcares y los alimentos que lo contengan. Lo mismo sucede con la sal. Todo esto se puede sustituir por endulzantes naturales, hierbas aromáticas, especias…

– Decantarse por técnicas de cocinado que aporten menos grasa como la cocción, el vapor, la plancha o el horno.

– Reducir los fritos y rebozados.

Si deseas aprender a comer, no dudes en consultar con un especialista que valore el estado de salud y hábitos para unas adecuadas pautas de alimentación. En Clínica Omega Zeta ponemos a tu disposición el área de Nutrición y Endocrinología Integrativa.

El Prof. Pere Gascón es en la actualidad Director del Laboratorio de Oncología Molecular y Translacional y, Consultor senior del Departamento de Hematología-Oncología en el Hospital Clínic de Barcelona. Está certificado por la American Board of Internal Medicine en Medicina Interna, Hematología y Oncología Médica.Se formó en la New York University Medical Center (New York), en los National Institutes of Health (NIH-Bethesda), y en laWashington University (St. Louis). Actualmente es oncólogo y Director médico de la Clínica Omega Zeta. En 1995 recibe el Laureate Award por la American College of Physicians.En 1998 es elegido entre The Best Doctors in America.
Dr. Pere Gascon

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