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Es un arte marcial originario de China. A diferencia de otras artes marciales, que por lo general son combativas, el Tai Chi es un arte que trabaja desde el interior del organismo utilizando una fuerza que surge de los órganos internos.
Esta disciplina busca el equilibrio entre el cuerpo y la mente desarrollando la energía interior de forma suave mediante secuencias de movimientos encadenados.
El Tai Chi se centra en toda una serie de movimientos y posiciones preestablecidos, dichos movimientos se agrupan en lo que se conoce como “forma” (Kuen). La más habitual, sobre todo para la persona que se inicia en el mundo del Tai Chi es la forma abreviada, que consta de 24 movimientos.
En una sesión de Tai Chi podemos encontrar movimientos destinados a estirar la musculatura y los tendones, y también destinados a abrir las articulaciones. Todo ello prestando atención a la respiración.
Los ejercicios y posturas de Tai Chi trascurren en un constante fluir de una posición a otra, con la mente muy relajada. Hay que dejar fuera el trabajo y las preocupaciones para sentir y experimentar cada movimiento.
La práctica continuada de Tai Chi es muy beneficioso para combatir la artritis y la osteoporosis.
También resulta buena para aquellos que padecen diabetes, ya que ayuda a controlar los niveles de glucosa.
Está recomendado para aquellos que sufren dolores musculares o dolores de espalda. El Tai Chi activa los músculos y a través de sus movimientos lentos mejora la flexibilidad.
Estimula el sistema cardiovascular sin causar la tensión muscular que pueda ejercer un ejercicio aeróbico.
Las ventajas de practicar Tai Chi son múltiples. Proporciona beneficios a corto y largo plazo para nuestro cuerpo, sin olvidar la parte que concierne al espíritu. Además, es una disciplina que puede ser practicada por cualquiera, sin importar edad o sexo. Facilita la concentración, reduce los niveles de estrés y disminuye la presión arterial. Además, es una ejercicio muy completo que trabaja todos los músculos y refuerza las articulaciones. Fortalece el organismo aumentando las defensas y activando la circulación de la sangre, evitando problemas circulatorios y mejorando la memoria y concentración. Los músculos de la espalda se relajan y se alargan, lo que permite un movimiento de la columna y cervicales más suelto y cómodo. Los giros continuos mejoran la salud de las superficies cartilaginosas de las articulaciones, previniendo la artritis y la artrosis.
Es recomendable para quienes quieran obtener equilibrio, concentración, fortaleza, flexibilidad, movilidad, coordinación y memoria. También es eficaz para todas aquellas personas que quieran liberarse de dolores crónicos, hipertensión, trastornos respiratorios y digestivos, estrés, trastornos sexuales, debilidad nerviosa o trastornos del sueño.
La práctica del Tai Chi no posee contraindicaciones ni supone riesgo alguno.