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Hablamos de nutrición integrativa para referirnos al conjunto de pautas de alimentación saludable y estilo de vida diseñados de forma individualizada para cada persona, con el fin de conseguir su implicación y responsabilidad para alcanzar un estado de su salud física, mental y emocional óptimo.
Al igual que todas las disciplinas de medicina holística o integrativa este tipo de nutrición estudia al individuo en su globalidad. Se realiza una primera visita médica para conocer su estado de salud y antecedentes personales y patológicos, así como su estilo, hábitos y ritmo de vida. Posteriormente puede realizarse alguna analítica o determinación sérica en los casos en que sea necesario. Con toda esta información el facultativo establece las pautas alimentarias adecuadas para cada paciente. Es básico y muy importante que el paciente participe de forma activa en este proceso.
La nutrición es uno de los aspectos que Clínica Omega Zeta siempre tiene en cuenta a la hora de valorar el estado de salud de un paciente. Nuestro objetivo es que las personas sean conocedoras de las necesidades de su organismo, con el fin de que sean autónomas, capaces de escuchar a su cuerpo y saber darle respuesta a sus demandas. Para ello, una de las principales vías para la recuperación y mantenimiento del bienestar es la de la reeducación nutricional. Crear nuevos hábitos alimenticios en las personas aporta valiosas garantías para disfrutar de una vida sana.
Una alimentación equilibrada yvariada en la que predominen frutas, verduras, legumbres y cereales enteros, así como alimentos que provengan de la producción ecológica, es la base para una vida saludable.
Muchas de las sustancias que nuestro cuerpo necesita para el correcto funcionamiento de sus funciones son producidas por los órganos encargados de ello. Sin embargo, otras muchas necesitamos obtenerlas de forma externa, mediante la alimentación.
La dieta, o composición de la alimentación que cada persona necesita, varía en función de multitud de factores. Tanto es así, que para establecer una dieta personalizada es necesario estudiar cada caso en concreto. Sólo mediante el análisis pormenorizado de los hábitos de vida personales, e incluso del estado emocional de la persona, se puede diseñar una dieta adecuada.
En ningún caso debería eliminarse por completo la ingestión de legumbres. Quizá sí sea recomendable la reducción de estos alimentos a favor de los productos de temporada.
Además, la forma de cocinarlos sería diferente a como lo hacemos en invierno. La forma ideal de consumirlas sería en forma de ensalada.
En cualquier caso, no hay que olvidar la bioindividualidad. El organismo de cada persona requiere unas cantidades y una frecuencia diferente de cada una de los familias de alimentos en función de multitud de factores.
La mejor forma de consumir fruta es con el estómago vacío. La fruta tiene unas propiedades muy concretas. Tiene muchas sales minerales y vitaminas, y la mejor forma de absorberlas es en ayunas.
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