fuerza de voluntad

Trabajar la fuerza de voluntad

¿En ocasiones te cuesta cumplir los propósitos que te marcas? ¿Quieres incorporar un cambio en tu vida pero no sabes cómo empezar? La fuerza de voluntad puede ayudarte y, lo más importante, ésta se puede entrenar.

La fuerza de voluntad es algo volátil que desaparece fácilmente. Aunque para algunos esta capacidad es más fácil, para la mayoría no. Podemos decir que la fuerza de voluntad es la capacidad de determinar las acciones de cada uno, de hacer posible lo que deseados, de resistir a las tentaciones para alcanzar los objetivos que nos ponemos.

Cuando la fuerza de voluntad flaquea hace que cuando tengamos que tomar una decisión u optemos por un objetivo nos pueda lo inmediato, pensamos en los beneficios a corto plazo pero no veamos sus consecuencias.

Entrenar la fuerza de voluntad, ¡se puede!

 

1. Analizar. Antes de nada, es necesario pensar qué se quiere conseguir, cómo se va a conseguir y por qué.

2. Mejor uno que muchos. Cumplir con varios objetivos a la vez resulta muy complicado y pueden agotar rápidamente la fuerza de voluntad. Por tanto, es mejor establecer prioridades y hacerlas una a una.

3. Objetivos claros. En ocasiones mezclamos nuestros límites o somos ambiguos con ellos. Esto nos lleva a no tener claro el objetivo lo que hace tener dificultades con la fuerza de voluntad. Por eso, ante un nuevo objetivo, hay que formularlo de manera clara y precisa.

4. Control. Es importante ir controlando lo que vamos consiguiendo, comparando así la realidad con nuestra meta.

5. Compartir. No es necesario divulgarlo a los cuatro vientos pero comentar con alguien lo que se pretende genera cierta tensión y una recompensa inmediata cuando se consiguen los resultados. Además, es importante contar con un apoyo extra que nos motive o que simplemente nos escuche.

6. Descansar. Para que la fuerza de voluntad se mantenga, es importante que nuestra mente este despejada y nuestro cuerpo descansado. Cargar las pilas es necesario y esto implica una correcta alimentación, dormir lo suficiente y realizar alguna actividad que nos ayude a despejarnos y pensar en otras cosas.

7. Refuerzo positivo. Premiarnos por los pequeños logros, dándole un descanso a la voluntad, nos ayudar a parar y a continuar con más ganas.

8. Motivarse. Es importante encontrar la motivación cuando debemos hacer frente a las dificultades o distracciones que se muestran en el camino, y no solo a las externas sino a las que nos ponemos nosotros mismos.

9. Perdonarse. Cometer errores es inevitable y, por eso, debemos superarlos y dejar de culparnos. Hay que seguir adelante.

10. Evitar ser perfecto. No debemos desviarnos de lo importante: conseguirlo. Por eso, es contraproducente desperdiciar energías en que todo salga perfecto.

Si no ejercitamos la fuerza de voluntad esta puede desaparecer y dar paso a la pereza. No te des por vencido, busca una meta, sea cual sea, y pon a funcionar tu fuerza de voluntad para que esté entrenada cuando más falta te haga.

 

Y tú, ¿cómo valorarías tu fuerza de voluntad? ¿Haces algo para entrenarla?

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