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Tomar café: ¿sí o no?

El consumo moderado de café se ha comprobado que tiene efectos beneficiosos para la salud cardiovascular y metabólica. Pero, si el consumo ya pasa a ser elevado, puede tener efectos adversos nada beneficiosos. Los descubrimos a continuación.

El café es una sustancia estimulante a la que recurrimos para dejar a un lado la sensación de cansancio, ya sea al levantarnos o en cualquier momento del día. Aunque debemos tener presente que el café, pese a la creencia de que aporta energía, lo único que hace es inhibir las señales de cansancio, por lo que “engaña” a nuestro cerebro. Por eso, es normal que tras tomar un café, a las horas volvamos a experimentar una bajada de energía y necesitemos otro más. ¿Te suena?

Cuánto café consumimos

Sólo en España se consumen 14.000 millones de tazas de café al año, siendo el promedio de consumo de café entre semana de 3,6 tazas al día entre los mayores de 15 años.

El consumo moderado de café se considera entre 1 y 2 tazas, ambas con poca cantidad, pero más que centrarnos en el consumo, deberíamos pensar en por qué lo necesitamos: si es por sensación de cansancio, por su sabor, porque nos ayuda a concentrarnos, porque nos espabila… Esto realmente nos ayudará a filtrar si su consumo forma parte de un hábito del que podemos prescindir, o bien tenemos una cierta “dependencia” y va asociado a una emoción o un estado anímico.

Los efectos del consumo de café

Cuando el café no es consumido con moderación, pueden tener consecuencias como:

– Ansiedad y estrés.

– Deshidratación, por su efecto diurético.

– Adicción, dado el efecto de la cafeína.

– Irritabilidad.

– Empeoramiento de problemas de estómago, especialmente si se sufre gastritis o se tiene alguna úlcera. 

Entonces, ¿tomar café es malo?

Un consumo moderado no es malo, y más si esto va unido a otros hábitos saludables (buena alimentación, ejercicio, descanso…).

Pero más que pensar en la cantidad, para determinar si es recomendable o no su consumo, debemos tener en cuenta un factor muy importante: las horas del día en la que tomamos café. Esto es debido a que la cafeína presente aumenta los niveles de cortisol, hormona que fabricamos de manera natural y de forma cíclica durante el día.

Los picos de cortisol naturales son a las 8-9h de la mañana, 12-13h y 17:30-18:30 de la tarde. En estas horas, el cortisol ya circula en sangre por lo que no necesitamos la cafeína. Tampoco se recomienda tomarlo 6 h previas de ir a dormir.

Si se excede el consumo, y este coincide con las horas que ya se fabrica cortisol de forma natural, cada vez se fabricará menos y uno se volverá más dependiente del café para mantener la alerta y la energía.

4 opciones para sustituir el café

Si notas cierta dependencia al café, o experimentas que ya no tiene efecto, prueba con estas alternativas.

– Cereales solubles. Se trata de preparaciones instantáneas preparadas habitualmente con una base de cebada, centeno y achicoria, a las que luego se añaden otros ingredientes como bellota, cebada malteada, higos o trigo. Tiene un color y aroma muy similar al café, con el valor añadido de que no lleva cafeína.

– Infusiones. Infinidad de sabores y propiedades beneficiosas para elegir. Si lo que te gusta del café es su sabor amargo, el diente de león puede ser el sustituto que buscas. Aunque siempre puedes optar por las depurativas, digestivas o calmantes, en función de tu estado de ánimo, las comidas que vayas a realizar o la época del año.

– Zumos verdes. Una mezcla de frutas o de verduras trituradas para empezar el día. Perfecto para la época del verano.

– Achicoria. El sabor de esta raíz recuerda al sabor del propio café, pero sin sus sustancias estimulantes. Además, es rica en potasio, fibra soluble, antioxidantes y vitamina B, beneficiosos para el hígado y el sistema digestivo.

Y no olvides tener precaución con los endulzantes que añades a tus bebidas, buscando alternativas al azúcar.

Dr. Pere Gascon

Oncólogo y Director Médico at Clínica Omega Zeta
El Prof. Pere Gascón es en la actualidad Director del Laboratorio de Oncología Molecular y Translacional y, Consultor senior del Departamento de Hematología-Oncología en el Hospital Clínic de Barcelona. Está certificado por la American Board of Internal Medicine en Medicina Interna, Hematología y Oncología Médica.Se formó en la New York University Medical Center (New York), en los National Institutes of Health (NIH-Bethesda), y en laWashington University (St. Louis). Actualmente es oncólogo y Director médico de la Clínica Omega Zeta. En 1995 recibe el Laureate Award por la American College of Physicians.En 1998 es elegido entre The Best Doctors in America.
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