educar el sueño

¿Se puede educar el sueño?

Mucho se ha hablado y escrito sobre el hecho de educar el sueño de un bebé, especialmente importante para muchos padres, pero, ¿ocurre lo mismo con el sueño de un adulto? ¿Es posible educar nuestro sueño si nos cuesta dormir habitualmente?

Teniendo en cuenta que pasamos prácticamente un tercio de nuestra vida durmiendo, es preocupantes saber que actualmente existen más de 90 trastornos de sueño, los cuales no solo nos impiden dormir las horas suficientes sino también no tener un sueño reparador. Dormir es básico para conseguir una buena calidad de vida, y este estado debe repartirse en aproximadamente 8 horas de sueño y 16 horas de vigilia a diario, aunque esto puede verse afecta por factores como la luminosidad ambiental, aspectos culturales, cambios de estación o determinadas características individuales de tipo genético (de ahí que muchas personas “necesiten” más o menos horas para sentirse descansados).

 

¿Qué se considera “un buen sueño”?

Un buen sueño es aquel en el cual se distribuyen y completan todas las etapas del mismo, y que estas sean suficientes para reestablecer la dinámica diurna al despertar.

Debemos tener en cuenta que el sueño y el buen descanso es fundamental ya que se establece un mecanismo reparador esencial sobre el sistema nervioso o la liberación de hormonas, entre otros.

Falta de descanso: el problema de la sociedad actual

Se estima que un 70% de la población española tiene problemas para dormir en algún momento de su vida, viéndose incrementados los casos de insomnio. Y todos estos trastornos del sueño se suelen intentar tratar a base de soluciones espontáneas o de estrategias que incluso aumentan la dificultad para dormir. En vez de esto, ¿podemos educar el sueño en un adulto?

Lo mismo que sucede en la etapa de la niñez, son los hábitos los que generan o no un buen descanso y, por tanto, estos pueden ser reaprendidos o reeducados en cualquier momento. Solo se requiere constancia.

Educar el sueño

Si no se logra conciliar el sueño al irse a la cama (o trascurren más de 30 min)…

– En el adulto, es problema para dormir suele ser ocasionado por estrés emocional o profesional, así como por malos hábitos adquiridos. Uno de los errores más frecuentes es no permitir la desconexión, es decir, es necesario 2 horas previas antes del descanso para relajarnos y permitir que el cerebro desconecte y tenga tiempo de procesar toda la información recibida durante el día. Por tanto, deberíamos alejarnos de trabajo, móviles u otros dispositivos en este periodo.

– La alimentación también es otro de los hábitos a tener en cuenta. Si normalmente comemos poco o insuficiente durante el día, a la hora de la cena tendremos hambre que necesitaremos calmar con cualquier alimento (y generalmente se opta por lo menos sano). En la cena es importante incluir hidratos de carbono, verduras o derivados de lácteos en su justa medida y proporción. Así mismo, debemos evitar cenas copiosas, el alcohol o las bebidas con cafeína.

Si el sueño se ve interrumpido frecuentemente durante la noche…

– El estrés y la ansiedad provocan un sueño superficial, lo que hace que nos despertemos por ruidos, pensamientos o de forma natural. Para evitarlo, es aconsejable practicar alguna técnica de relajación que nos ayude en la gestión del estrés y de las emociones, puesto que el estado de ánimo también puede dificultar el sueño.

Si al día siguiente me siento igual o más cansado…

– En estos casos es porque el descanso está siendo o bien insuficiente, o no se está consiguiendo un descanso reparador. Por ello, se puede probar a introducir una rutina diaria regular en todas las actividades diarias, la cual incluye mantener una hora de acostarse y de levantarse. No hacer tareas 2 horas previas a irse a la cama, así como las cenas es también fundamental en estos casos. Sino se consiguen las horas necesarias de sueño (en un adulto son unas 7 u 8), estas se pueden completar con una pequeñas siesta diaria (unos 20 min). Así mismo, es importante realizar alguna actividad física diaria (andar, correr, yoga…) y otra actividad relajante al caer la noche (ejercicios de respiración, un baño caliente, un masaje…).

 

Dormir mal es un síntoma relejo de que algo no funciona bien y, por tanto, se debe tratar su causa. Para ello puede ser interesante obtener unas pautas de higiene del sueño, apoyo psicológico, el control de la causa o una restructuración cognitiva.

 

Si deseas un sueño más reparador, en Clínica Omega Zeta, especializados en Medicina Integrativa en Barcelona, podemos ayudarte. Contacta con nosotros y te informaremos si compromiso de nuestros programas para el bienestar.

Dr. Pere Gascon

Oncólogo y Director Médico at Clínica Omega Zeta
El Prof. Pere Gascón es en la actualidad Director del Laboratorio de Oncología Molecular y Translacional y, Consultor senior del Departamento de Hematología-Oncología en el Hospital Clínic de Barcelona. Está certificado por la American Board of Internal Medicine en Medicina Interna, Hematología y Oncología Médica.Se formó en la New York University Medical Center (New York), en los National Institutes of Health (NIH-Bethesda), y en laWashington University (St. Louis). Actualmente es oncólogo y Director médico de la Clínica Omega Zeta. En 1995 recibe el Laureate Award por la American College of Physicians.En 1998 es elegido entre The Best Doctors in America.
Dr. Pere Gascon

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