Programa Deshabituación Integrativa del Tabaco

Dejar de fumar no es ni más ni menos que acabar con una dependencia. El tabaquismo no sólo implica una dependencia física, psíquica, emocional y social, también forma parte de una serie de vivencias únicas que se asocian a la personalidad y a las experiencias de cada persona y que hacen que cada caso sea único y particular.

A pesar de que todas las instituciones sanitarias señalan el tabaquismo como uno de los principales responsables de más de 50.000 muertes anuales en nuestro país y 1,2 millones en Europa, gran parte de la población continua fumando. Se estima que tres de cada diez personas mayores de 16 años son fumadoras y que el grupo de edad de mayor consumo se sitúa entre los 25 y los 44 años. Además, la mayor parte de ellas desearían abandonar el tabaco pero por diferentes razones no lo consiguen.

Los beneficios de dejar de fumar son muchos y empiezan a notarse a los 20 minutos del último cigarrillo con la normalización de la tensión arterial, la frecuencia cardíaca y la temperatura de las manos y los pies. En las siguientes horas, se restauran las terminaciones nerviosas del gusto y el olfato. A corto plazo desaparece la halitosis, las leucoplasias, las estomatitis y la tinción dental, mejora la capacidad para eliminar el moco y disminuye el riesgo de infecciones. A los diez años del cese, el riesgo de ictus o hemorragia cerebral y el de padecer cáncer de pulmón es similar al de los pacientes no fumadores.

Los programas de deshabituación del tabaco convencionales tienen unas tasas bastante elevadas de recaídas, utilizan unos fármacos no exentos de toxicidad y, a menudo, no tienen en cuenta las diferentes motivaciones de cada fumador.

En Clínica Omega Zeta abordamos la problemática del tabaquismo desde una perspectiva diferente: una visión holística y personalizada que parte de las vivencias del que decide abandonar el hábito tabáquico. Para ello, colocamos al paciente en el centro de atención del tratamiento e intentamos conseguir toda la información necesaria para personalizar el programa.

¿Qué ha llevado al paciente a ser fumador? ¿Qué papel juega el tabaco en su vida? ¿Por qué fuma? Y, sobre todo, ¿qué condicionantes, rasgos de personalidad o situaciones vitales le impiden dejar de fumar? Se trata de analizar en profundidad  cada persona y trazar un plan de tratamiento completamente individualizado.

Teniendo en cuenta todos estos aspectos y aplicando los conocimientos de la medicina natural y de la convencional, determinamos cuál es el tratamiento más adecuado abordando cada caso desde diferentes niveles: emocional, físico, nutricional, etc.

El programa se estructura en varias sesiones. En la primera, se define el grado de dependencia, se fija la fecha de abandono, se hace un diagnóstico holístico de la “personalidad adictiva” y se concreta el programa individualizado de deshabituación tabáquica que se seguirá en las siguientes sesiones.

El tratamiento incluye técnicas para la gestión y control del estrés, ejercicios de relajación y motivación, homeopatía, terapias manuales y suplementación natural. Las primeras sesiones se repiten semanalmente para evitar recaídas y se modifica el tratamiento según la evolución. Una vez que hemos conseguido la estabilización y el ex fumador cuenta con los recursos necesarios para la prevención de las recaídas, las visitas pueden ser más espaciadas. Por supuesto, duante todo el proceso existe un  seguimiento telemático y telefónico.

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