golpe de calor

Prevenir y actuar ante un golpe de calor

El ser humano dispone de mecanismos naturales que regulan el calor corporal pero, cuando se nos presentan temperaturas muy elevadas o se produce una subida de forma repentina, puede desembocar en efectos negativos en nuestro organismo. Para ello, nada mejor que tomar precauciones para evitar sufrir estos efectos.

El cuerpo se enfría a través del sudor que, una vez depositado sobre la piel, se evapora y dispersa el calor. Pero si las temperaturas son demasiado altas, acompañadas de un alto nivel de humedad, el sudor no se evapora tan rápido y el cuerpo no se enfría de forma eficiente, poniéndose en riesgo nuestro organismo. Esta situación suele darse, por lo general, durante los meses de julio y agosto, o en ambientes calurosos, húmedos y sin viento.

Además del ambiente y la temperatura, hay veces que el cuerpo no es capaz de manejar este estrés, como es el caso de personas mayores, niños o personas que sufren alguna enfermedad como afecciones cardiacas, obesidad, diabetes…

Entre los efectos provocados por el calor nos encontramos con el conocido “Golpe de calor”. ¿Por qué sucede? ¿Cómo prevenir que ocurra?

Si la lipotimia no es controlada, puede desembocar en un golpe de calor. Este se produce cuando falla la capacidad de ajustar la temperatura corporal, llegando a alcanzar los 40º C. El golpe de calor puede presentarse en el momento, o después de varios días de la exposición a altas temperaturas.

Los síntomas más frecuentes de un golpe de calor son:

  • Parada de sudoración.
  • Dificultad para respirar.
  • Arritmias cardiacas.
  • Delirios.
  • Pérdida de la conciencia.
  • Sequedad en la boca.
  • Mareo.
  • Pulso fuerte y acelerado.
  • Agotamiento.
  • Nauseas o vómitos.

¿Por qué se produce el golpe de calor?

Conocer los factores que lo ocasionan nos ayudará a prevenirlo.

– Calor. Especialmente en zonas donde el calor es húmedo.

– Falta de hidratación. Por eso, es importante que dotemos al organismo del agua necesaria.

– Realizar esfuerzos físicos. Durante las horas centrales del día es importante no practicar actividades físicas o deportivas intensas.

– Olas de calor. Es necesario garantizar un mayor aporte de agua e ingerirla cada poco tiempo.

Ante un golpe de calor…

  • Llevar a la persona afectada a un lugar más fresco a la sombra.
  • Colocar en posición semisentada.
  • Reducir la temperatura corporal bien sea quitando algo de ropa o utilizando un abanico.
  • Ofrecer agua fresca para que la beba a pequeños sorbos y poco a poco.

Avisar a urgencias o, una vez recuperado, acompañarlo a un servicio médico para que compruebe su estado.

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