Practicar la resiliencia

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¿Cómo enfrentarnos a situaciones difíciles y aprender de ellas para salir fortalecidos?

En psicología, se conoce la resiliencia como “la capacidad para sobreponerse a períodos de dolor emocional y situaciones adversas”. Es decir, resiliencia podría bien conocerse como “entereza”.

Esta practica, abordada desde la psicología positiva, se centra en las capacidades del individuo y sus atributos positivos, dejando a un lado sus debilidades y/o patologías. Por eso, practicar la resiliencia es factible para todos y cada uno de nosotros ya que, ¿quién no ha pasado un mal momento? ¿Quién no se ha dicho a sí mismo “debo tirar para adelante” ante una situación adversa? Aunque no sea una cualidad innata, siempre podemos desarrollarla.

Pautas para comenzar a desarrollar la resiliencia:

  1. Observación. Todo comienza por conocerse bien a uno mismo.
  2. Crear relaciones saludables. Establecer relaciones con familiares, amistades y las personas de nuestro entorno, aceptando su apoyo y ayuda. Encontrar el equilibrio entre nuestras necesidades y la ayuda a los otros.
  3. Aceptar los cambios. No todos los planes salen como queremos y eso es parte de la vida. Aceptar las circunstancias que no podemos cambiar nos ayudará a centrarnos en aquellos que sí podemos alterar.
  4. Actitud positiva. Resolver problemas de forma creativa y desdramatizando.
  5. Desarrollar metas. Que sean realistas y a corto plazo. Conseguirlo ayuda a aumentar la satisfacción de realizar pequeños pasos que sean el inicio de un objetivo más grande.
  6. Cuidar de uno mismo. Prestar atención a las necesidades y deseos propios. Cuidar del cuerpo y la mente, descansar adecuadamente y regular el estrés.
  7. Tener esperanza. Tratar de visualizar lo que se quiere, en vez de concentrarse en lo que se teme.
  8. Confiar en las propias capacidades.
  9. Mantener las cosas en perspectiva. Aunque haya que enfrentarse a situaciones dolorosas, es acertado alejarse y mirar al largo plazo, sabiendo que todo mejorará.
  10. Independencia emocional. Saber fijar los límites entre uno mismo y el problema.
  11. Desconexión del problema para conectar con aquello o aquellas personas que nos hacen felices.

¡Comienza hoy a practicar la resiliencia! Recuerda que “siempre que eres más grande que tus circunstancias, eres más que cualquier cosa que te pueda ocurrir.”

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