pérdida de olfato

Pérdida de olfato: Conoce los principales trastornos

Seguro que muchas personas han oído sobre la posibilidad de padecer pérdida de olfato con motivo de que este es uno de los síntomas que el covid-19 genera tras su contagio. Sin embargo, la pérdida de olfato puede producirse por otras cuestiones.

El Dr. Pere Gascón nos explica, en la Unidad de Otorrinolaringología Integrativa de la Clínica Omega Zeta, experta en medicina integrativa en Barcelona, cómo funciona el olfato, cuáles son los principales trastornos que comportan pérdida de olfato, cómo podemos prevenir y actuar en estos casos.

¿Cómo funciona el olfato?

El sentido del olfato, como el del gusto, forma parte del sistema quimiosensorial, de los sentidos químicos. La capacidad de oler viene dada por la actuación de las células especializadas de la región, las neuronas sensoriales olfativas, las cuales se hallan en el tejido de la parte interna de la nariz.

Cada célula o neurona olfativa está conectada el cerebro, y cuenta con un receptor, que cuando captan un aroma, envían mensajes al cerebro para identificarlo y actuar en consecuencia según los registros de los que disponga. Los aromas pueden llegar directamente desde la nariz o también desde el techo de la garganta, que colinda con la nariz.

¿Cuáles son los principales trastornos con pérdida de olfato?

Una vez entendido cómo funciona el sentido del olfato, podremos distinguir las principales causas o trastornos de la pérdida de olfato, los cuáles podemos aunar en afecciones o problemas que influyen en los receptores u otras partes de la conexión nariz-cerebro.

En primer lugar, podemos encontrar que el problema se dé por un bloqueo de las células receptoras, como la mucosidad producida por infecciones víricas (gripe, resfriado) o alergias (rinitis alérgica) o elementos extraños (pólipos, tumores, crecimiento de tejido anormal en la zona) que son afecciones de tipo sensorial.

Las células olfativas y los nervios olfativos que llegan al cerebro también pueden degenerarse a causa del humo del tabaco, la edad, medicamentos, radiación o exposición a productos químicos, enfermedades neurodegenerativas como la esclerosis múltiple o el Alzheimer, en que se ven afectados los nervios (tipos conductivo y neural).

Finalmente, los nervios o las células olfativas también pueden verse dañadas por traumatismos, como el traumatismo craneoencefálico, o el crecimiento o mala colocación de piezas dentales, por ejemplo.

Cabe destacar, asimismo, que la pérdida de olfato puede ser total (denominada anosmia) o parcial (hiposmia).

¿Cómo podemos prevenir y tratar la pérdida de olfato?

Como hemos comentado, la pérdida de olfato puede ser sobrevenida y no poderla evitar, sin embargo, cabe destacar que en la mayoría de los casos no es grave y en muchas ocasiones se recupera.

Para prevenirla es importante que actuemos para evitar sus posibles causas, como el Alzheimer, las infecciones víricas, el efecto del tabaco o los traumatismos, además de evitar la exposición a vapores o productos irritantes y tóxicos.

En cuánto a su detección, este tipo de trastornos son detectados por el otorrinolaringólogo mediante una evaluación física y  pruebas de olfato.

Si deseáis saber más acerca de cómo cuidar vuestros sentidos y tener una salud general óptima, os recomendamos seguir los artículos del blog, así como poneros en contacto con nosotros sin compromiso.

Dr. Pere Gascon

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