paralisis facial

Parálisis facial: ¿Por qué sucede?

Existen situaciones de salud que aunque peligrosas pueden no manifestarse de manera rápida, y otras que pueden no serlo tanto pero ser muy visibles. La parálisis facial es una condición que puede ser resultante de uno u otro tipo de afección, sin embargo es siempre reconocible.

El Dr. Pere Gascón nos explica en la Unidad de Tratamiento postural e integral del dolor de Clínica Omega Zeta, experta en Medicina Integrativa en Barcelona, qué es la parálisis facial, cuáles son sus principales causas y síntomas, cómo es su diagnóstico y cómo puede tratarse.

¿Qué es la parálisis facial y qué tipos hay?

Como su nombre indica, la parálisis facial consiste en la incapacidad parcial o total para realizar movimientos musculares voluntarios en la cara.

Encontramos dos tipos, la parálisis facial periférica, la más común, y la parálisis facial central.

La parálisis facial periférica afecta a los músculos de una parte de la cara, afectando a sus movimientos, mientras que la central preserva la actividad de los músculos frontales y orbiculares de los párpados.

¿Cuáles son las principales causas de la parálisis facial?

 Para detallar las diversas causas de la parálisis facial deberemos tratarlas según el tipo de parálisis abordada, la periférica o la central.

La parálisis central en la mayoría de los casos se produce por un problema de origen neurológico, concretamente en el sistema nervioso central, no en los nervios.

Por el contrario, la parálisis facial periférica está relacionada con un fallo del nervio facial, el cuál no puede emitir ni recibir estímulos nerviosos con información.

En la gran parte de los casos, este fallo del nervio facial tiene una causa primaria, idiopática o desconocida (denominada parálisis de Bell), pero también puede ser secundaria, cuyo origen puede ser alguno de los siguientes:

  • Neurológico: Producido por ejemplo por ictus o esclerosis múltiple.
  • Otológico: Producido por patologías en el canal auditivo u oído, como el colesteatoma o las otitis.
  • Infeccioso: Causado por el herpes zóster (en la mayoría de los casos), la varicela, la rubeola o el VIH.
  • Sistémico: A causa de enfermedades autoinmunes, tumores o leucemia, por ejemplo.
  • Traumatológico: Debido a golpes, fracturas en el cráneo (en la zona temporal) o en zonas cercanas. También fallos en la práctica quirúrgica.
  • Intoxicación del nervio por toxinas.
  • Causa congénita, denominada Síndrome de Moebius.

¿Cuáles son los síntomas principales de la parálisis facial?

Empezamos detallando los síntomas de la parálisis facial central, puesto que estos no son tan amplios como en la periférica.

En estos casos, la parálisis afecta a los músculos de la parte inferior de la cara (en la zona de la boca y la barbilla), al lado contrario de donde se halla la lesión y no suele afectar a los ojos.

Por el contrario, los síntomas que puede manifestar de forma conjunta o individual la parálisis facial periférica pueden ser los siguientes:

  • Falta de movilidad lateral, asimetría o deformidad visible en la cara.
  • Frente lisa, sin las características arrugas normales de expresión.
  • Cara flácida.
  • Pérdida de fuerza al cerrar el labio, dificultad para sonreír, soplar, silbar o comer adecuadamente.
  • Caída de sibilancias.
  • Alteraciones en la respiración nasal.
  • Dificultad para mover las cejas y cerrar los párpados. Debido a esto último, se pueden producir alteraciones del lagrimeo, ojo seco o úlceras corneales.
  • Posibles alteraciones del gusto.
  • Posible dolor focalizado.

¿Cómo es el diagnóstico y el tratamiento de la parálisis facial?

A pesar de que la parálisis facial puede ser fácilmente reconocible, su diagnóstico se basa en la exploración por parte de un profesional neurólogo u otorrinolaringólogo, y en casos, ésta va unida a pruebas complementarias como el Test de Schirmer (para valorar la cantidad de lágrimas producidas), pruebas de salivación y auditivas, pruebas para comprobar la afectación del nervio facial e incluso con estudios radiológicos de la actividad cerebral como Tacs y resonancias magnéticas.

En cuánto a su tratamiento, se deberá tener en cuenta la causa originaria y actuar en consecuencia, y en casos como los traumatismos, por ejemplo, realizar cirugía.

En todos los casos, la fisioterapia será una buena aliada para volver a hacer trabajar esta musculatura.

Si precisas mayor información acerca de este tema o sobre nuestros servicios, ponte en contacto con nosotros sin compromiso.

Dr. Pere Gascon

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