radicales libres y salud

Papel de los Radicales Libres de Oxígeno en la salud humana

Los seres humanos necesitamos el oxígeno para vivir, y sin embargo, el mismo oxígeno que nos da energía a nuestras células (en forma de ATP), también nos oxida y envejece. ¿Cómo se explica esta paradoja? La explicación no es sencilla, pero si observamos la evolución de la especie humana, se comprende que a lo largo del tiempo las diversas especies se han ido adaptando para poder sobrevivir en una atmósfera rica en oxígeno. Es por ello que el oxígeno que utilizamos para respirar, resulta a la vez beneficioso y, en pequeña proporción, también tóxico. No obstante, esto no debe ser motivo de preocupación, por cuanto la formación de especies reactivas de oxígeno tóxicas las empleamos para combatir gérmenes o sintetizar sustancias naturales anti inflamatorias. A estas especies reactivas se las conoce como Radicales Libres de Oxígeno.

 

¿Qué es un Radical Libre (RL)?

Se trata de una especie química que en su capa más externa (orbital) el número de electrones que orbitan alrededor del núcleo están en número impar. Ello implica que existe en el orbital más externo un electrón no apareado o Solitario. Una molécula con esta peculiar disposición de sus electrones es altamente reactiva por cuanto es muy inestable.

¿Cómo puede pues estabilizarse y recuperar un número par de electrones?

La solución es tan sencilla como ceder un electrón (se trata por tanto de un agente reductor químico) o captando un electrón de una molécula adyacente (actuando por tanto como una sustancia oxidante). Este “robo” de electrones a moléculas inocentes vecinas es el mecanismo más habitual de estabilización, de ahí que cualquier RL es capaz de arrasar todo lo que encuentra a su camino desestabilizando proteínas, ácidos nucleicos o membranas celulares.

 

Estos RL son especies muy inestables, duran muy pocos segundos en el organismo, pero su efecto puede ser devastador por cuanto al reaccionar con diversas moléculas, estas víctimas inocentes ¡se convierten a su vez en RL! Esta “vampirización” es lo que determina su toxicidad.

Ahora bien, si tan devastadores son sus efectos, ¿por qué el cuerpo humano los fabrica? Aunque parezca contradictorio, ¡los RL son necesarios!! Se producen en una pequeña proporción durante el proceso de la respiración (por reducción monovalente del oxígeno), es el arma de defensa que tienen los leucocitos para engullir y matar a los agentes patógenos, los utiliza el endotelio vascular para sintetizar sustancias antioxidantes.

 

Entonces, ¿dónde está el problema? En un exceso de RL. Ello puede ocurrir cuando los sistemas naturales de defensa antioxidantes no son suficientes para neutralizar el exceso de estas especies reactivas tan tóxicas. En efecto, genéticamente estamos programados para neutralizar los RL por dos vías: a través de enzimas específicas (superóxicodismutasa SOD, Catalasa y GLutation peroxidasa) y también mediante sustancias captadoras de RL (los denominados “Scavengers”) tales como el glutatión, el ácido ascórbico, la vitamina E, la vitamina C, el ácido úrico, los beta carotenos entre otros.

Cuando los sistemas fisiológicos de defensa antioxidante se ven desbordados, ya sea por disminución de la actividad enzimática o por exceso en la producción de RL (contaminación, radiaciones ionizantes, tóxicos, infecciones), la neutralización de este exceso provoca que otros sistemas celulares también se impliquen en su eliminación, oxidándose. Es el caso de los lípidos de las membranas celulares, las proteínas y los ácidos nucleicos.

A nivel de lípidos de membrana, se genera una reacción en cadena con el radical hidroxilo que produce la formación de Hidroperóxidos que van destruyendo a gran velocidad todas las membranas de las células. A nivel de proteínas, literalmente se verifica una destrucción de las mismas, incluido el colágeno tan necesario para mantener unas articulaciones y una piel sanas. Más temible es el daño sobre los ácidos nucleicos, pues son muy sensibles a su acción pudiendo incrementar el riesgo de tumores y cáncer.

 

¿Podemos hacer algo para evitar el daño oxidativo? La respuesta es afirmativa. Una dieta antioxidante, así como la suplementación con diversos compuestos, la ingesta de agua hidrogenada y otras alternativas que comentaremos detalladamente en la siguiente entrega de este blog.

 

Autor del artículo: Dra. Mª Asunción Peiré García

Dra. Mª Asunción Peire

Dra. Mª Asunción Peire

Medicina Integrativa, Farmacología Pediátrica y Micoterapia at Clínica Omega Zeta
Nacida en Barcelona, la Dra. Mª Asunción Peire García es Doctor Cum Laude por unanimidad en Medicina y Cirugía por la Universidad de Barcelona. Además, está licenciada en Medicina y Cirugía y en Farmacia por la Universidad de Barcelona, y en Derecho por la Universitat Oberta de Catalunya. Actualmente, se dedica a la Medicina Integrativa, la Farmacología Pediátrica y Micoterapia en la Clínica Omega Zeta. Además, es profesora del Master Monitorización de Ensayos Clínicos en la Fundación ESAME.
Dra. Mª Asunción Peire

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