alimentación hipertensión arterial

Hipertensión arterial y nutrientes

Hipertensión arterial es el aumento de la presión arterial de forma crónica.

La presión que ejerce la sangre en el sistema circulatorio es el resultado de 3 componentes:

1- La fuerza con la que la sangre es expulsada desde el corazón con cada latido: es la llamada presión sistólica o máxima (es el número más alto de los dos números de la presión arterial). Este parámetro puede elevarse cuando el corazón late más de prisa, por ejemplo cuando hay estrés.

2- El diámetro y la flexibilidad de los vasos sanguíneos a los que llega la sangre. Es la presión que expresan estos vasos entre los latidos y se llama presión diastólica o mínima (es el número más bajo). Las arterias modulan este estado bien disminuyendo su diámetro ( constricción) o aumentando su diámetro (dilatación), según las necesidades del sistema circulatorio y según la acción de diferentes hormonas. El envejecimiento hace que las arterias pierdan su elasticidad y por ende su capacidad de dilatarse, lo que explica que la mayor parte de las personas ancianas tengan lecturas más altas que lo normal.

3- El volumen total de sangre en la circulación. La sangre es una suspensión de células en un medio acuoso. El volumen puede modificarse alterando el contenido de agua: si hay mucho volumen de agua entonces hay más volumen y por lo tanto más presión.

A estos tres elementos básicos también se añade el control realizado por los riñones, porque controlando el balance entre agua y sal controlan también el volumen total de sangre. Los riñones producen además hormonas  que actúan a distancia para disminuir el diámetro de las arterias (constricción). El riñón va perdiendo capacidades  a medida que el cuerpo envejece y ése es otro motivo por el cual los ancianos pueden tener la presión alta.

Un último elemento a considerar es la capa interna de las arterias, la que está en contacto con la sangre.  En una persona joven y sana esta capa interna es como una alfombra suave y mullida que protege la integridad de la arteria. Cuando este sutil tapizado se lastima, quedando pequeños “desconchados” la arteria responde haciéndose más gruesa, con lo cual el diámetro del “tubo” por donde circula la sangre es menor, y además se producen pequeños coágulos, como cuando te cortas un dedo y la sangre coagula para reparar. Eso en el interior de un vaso sanguíneo no es lo más apropiado, porque tango si el volumen del “tubo” se estrecha como cuando se producen coágulos el resultado será el mismo: un vaso sanguíneo más estrecho por el que la sangre circula con dificultad y que originará distintos problemas. La presión arterial elevada hace que la fina alfombra de la capa interna quede “lastimada”.

 

¿Cuáles son los factores de riesgo para tener hipertensión arterial?

– Alta ingesta de sodio.

– Baja ingesta de potasio.

– Obesidad.

– Estrés.

– Vida sedentaria.

– Fumar.

– Excesiva ingesta de alcohol.

 

¿Qué factores de estilo de vida y dieta contribuyen a una tensión arterial normal?

Los más importantes son:

– Evitar  el sobrepeso y obesidad manteniendo un peso saludable para su edad y estatura. Si ya se ha ganado peso, es importante perderlo,  con ayuda profesional y dejando de lado las “dietas milagro”. Es un factor muy importante ya que varios estudios señalan una disminución de la tensión arterial entre 5 y 10 mm de mercurio por cada 10 kg perdidos.

– Fomentar la actividad física: el ejercicio regular ayuda a bajar unos 3 mm tanto la presión máxima como la mínima.

– Disminución del  consumo de alcohol.

– Reducir la ingesta de sal: recordemos que no es sólo la sal que se añade a los alimentos que cocinamos sino que los alimentos procesados e industrializados llevan sal añadida.

A estos factores más importantes se le pueden añadir otros:

– Consumir alimentos que contengan fibra.

– Consumir menos calorías: elegir los productos con más valor nutricional pero menos calorías.

 

¿Qué nutrientes contribuyen a una presión arterial saludable?

 

Magnesio: contenido en el germen de trigo, productos integrales, espinaca, calabaza y vegetales de hoja verde.

Potasio:  es el antagonista natural del sodio (la sal) y por lo tanto interviene directamente en la regulación de la tensión arterial. Las fuentes alimentarias más importantes son las verduras como la espinaca, las patatas,  la acelga o la calabaza y también algunas frutas como el plátano.

Calcio:  ayuda también a promover la excreción de sodio y está contenido en los productos lácteos, almendras, la albahaca, piña ,semillas de sésamo, sardinas y tofu.

Carotenoides:  son sustancias vegetales que pueden transformarse en vitamina A. Las fuentes nutricionales son: tomate, zanahorias, calabaza, brócoli, espinaca, melón cantalupo, albaricoques y naranjas.

Vitamina  C: tiene un efecto protector sobre la capa interna de las arterias, favoreciendo la elasticidad de las mismas. Todas las frutas y verduras contienen algún grado de esta vitamina, sobre todo melón,  frutos cítricos, piña, papaya, sandía, fresas, pimientos, coles de Bruselas, tomate, espinacas y brócoli.

Granada: actúa como un dilatador de los vasos sanguíneos y contiene muchos antioxidantes.

Vitamina D:  tiene un efecto protector del aparato cardiovascular, además de sus conocida propiedad de fortificar los huesos. Esta vitamina se forma por acción de los rayos del sol en la piel. No hay alimentos que la contengan en forma natural en grandes cantidades, como no sea que se añada a las leches o los zumos, por lo que en los meses de invierno puede ser necesario suplementarla.

Ajo: ayuda a regular la tensión arterial y los niveles de colesterol en sangre.

Pescado azul: contiene grasas omega 3 muy favorables para el corazón y el sistema circulatorio.

Estos nutrientes ayudan de forma natural a mantener una presión sanguínea saludable en personas sanas que quieran cuidar su salud.  Pero si la persona ya es hipertensa y está tomando medicamentos para tratarla no es conveniente auto administrarse estos productos sin consultar antes con su médico de cabecera.

 

Artículo redactado por: Dra. Zemba, especialista en Dermatología Integrativa, Microinmunoterapia, Micronutrición y Medicina genómica.

Si padeces de hipertensión, en Clínica Omega Zeta ponemos a tu disposición un equipo especializado en Medicina Integrativa. No dudes en ponerte en contacto con nosotros.

Dra. Cristina Zemba

Dra. Cristina Zemba

Dermatología Integrativa. Microinmunoterapia. Micronutrición. Medicina genómica. at Clínica Omega Zeta
Especialista en Dermatología y Venereología, otorgado por la Universidad de Buenos Aires en 1989, y homologado por el Ministerio de Educación y Ciencia de Madrid en el año 1991.

La especialidad se realizó en régimen de Residencia Médica, constando de un examen inicial de selección y 4 años de residencia médica, a los que se agregan 2 más en el mismo hospital con cargo de Jefe de Residentes e Instructor de Residentes.
Dra. Cristina Zemba

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