Entrevista con Rosalina Sicart, especialista en psicopedagogía integrativa

acompañar_web

Eres pedagoga y psicoanalista y practicas la psicopedagogía en la Clínica Omega Zeta.

¿Por qué acuden las personas a ti?

Acuden porque se sienten mal. El sufrimiento les empuja a buscar ayuda. El sufrimiento moviliza, hace actuar. El problema es cuando se nos plantea un conflicto que, aunque lo intentemos, no sabemos cómo resolver, nos da miedo, estamos demasiados confusos para escoger una opción o la intensidad del sufrimiento nos incapacita. Entonces es cuando necesitamos de otra persona para profundizar en nuestra subjetividad.

¿Qué tipo de ayuda ofreces?

Escucho cuando la persona habla de aquello que le hace sufrir y la ayudo a desplegar los diversos sentidos del malestar. Si por ejemplo, una chica me dice que está muy ansiosa desde hace dos años, le pregunto qué le pasó en ese tiempo. Cuando me dice que se separó de su pareja, la ansiedad ya está ubicada. Entonces hay que desenmarañar los motivos de la separación, las circunstancias de la decisión, las dificultades, etc. Construimos nuestro mundo interno con las vivencias, de hecho somos objeto y sujeto al mismo tiempo. Pasamos por distintas experiencias y construimos a partir de ellas nuestra subjetividad. De ahí la complejidad del mundo interno. Por eso trato de que cada uno encuentre sus propias soluciones y aprenda a convivir con aquello que se escapa de nuestro control y que pertenece a la parte más íntima de nosotros mismos.

¿Qué temas son los que hacen sufrir más a las personas?

Cualquier tema de la vida que provoque ansiedad, depresión, duelo, estrés, pensamientos obsesivos, desbordamiento emocional, miedos, fobias, etc. Todos ello son síntomas que indican que algo no funciona. Para descubrirlo hace falta ayuda. Ayudo a la persona a explorarse para localizar el conflicto que revela el síntoma. Una señora acudió a mi muy preocupada porque su hijo no tenía amigos, y se dedicaba a ir directo de casa al trabajo y del trabajo a casa. Al desplegar el malestar descubrimos que sus hijos, ahora, ya son adultos y, ocuparse del tema hijos-casa-trabajo como cuando eran pequeños o adolescentes ya no tiene sentido. Es el momento de ampliar su mundo, de ocuparse de los deseos que tuvo que aparcar para ocuparse de los hijos. El sufrimiento es útil cuando nos empuja a transformar creativamente los conflictos, y los síntomas ayudan a localizarlos.

¿Hablar ayuda?

La adquisición del lenguaje va más allá de su valor como instrumento del pensamiento y de la comunicación, y lleva implícito la existencia de la subjetividad. El lenguaje nos permite simbolizar las primeras huellas emocionales recibidas, sometiendo el instinto a sus leyes. Independientemente del contenido de la conversación, entra en juego desde qué posición nos dirigimos a la otra persona: la tratamos como persona con su singularidad o bien la despersonalizamos y la tratamos como a un objeto. Según la forma cómo hemos construido esta dependencia inicial del otro, se decantará inconscientemente la posición subjetiva en la interlocución, marcando las posibilidades del diálogo o la confrontación.

Intuitivamente con la palabra buscamos un lugar y mostramos delante del otro de qué forma el lenguaje transmite nuestra energía vital. A veces buscamos depositar unas palabras en alguien de confianza y, por eso, escuchar como forma de tratar el malestar es suficiente. En otras ocasiones hay que indagar. Un chico de 22 años se presentó muy inseguro y ansioso porque había perdido la espontaneidad que le caracterizaba hasta los 15. Dudaba entre un tratamiento farmacológico o el trabajo subjetivo. Los comprimidos sólo tratan el síntoma, no escuchan para acoger las palabras que desfogan, ni dicen nada de lo que le ha pasado al chico hasta perder la espontaneidad. Para saberlo hace falta un trabajo de descubrimiento subjetivo, deconstruir y reconstruir de una forma positiva lo vivido para aprender el saber de la experiencia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *