Depresión y duelo

preocupado

Se habla de forma generalizada de la depresión. Es común decir estoy “depre” cuando me siento desanimada o triste. El desánimo no es una depresión y la tristeza tampoco siempre y cuando sean transitorios. También a veces se llama depresión al duelo. Escribo unas líneas para diferenciar y situar cada uno de estos términos.

La depresión
Un estado depresivo sostenido durante semanas i quizás meses hace referencia a una desvitalización del deseo, de las ganas. Entendiendo el deseo como el “gusanillo” que habita en la intimidad de cada persona vitalizándola para conseguir lo que anhela. Quien pasa por una depresión el “gusanillo” no se mueve y, por lo tanto, no siente inquietudes, ilusiones, interés que lo motive. Quien está deprimido lo expresa diciendo “nada me motiva, todo me da igual”.El duelo
En cambio, el duelo es un proceso emocional y psíquico que responde a una pérdida. A lo largo de la vida se pasa por diversas pérdidas con sus consiguientes duelos. Se pierden personas queridas por defunción, por separación de pareja o amistades que se rompen. Pérdidas de la salud cuando se impone una enfermedad o del trabajo.
En el duelo, en cierta manera, también se experimenta una falta de deseo como en la depresión, pero en un sentido diferente. El duelo, como respuesta a una pérdida es un proceso de aflicción que afecta a la vida íntima, esto quiere decir que, la vida anímica está teñida por la tristeza y la persona se recoge en si misma mientras vive el proceso de duelo. La vitalidad se gira hacia la vida interior dejando de interesar el mundo exterior, excepto, en lo que hace referencia a aquello que se ha perdido sea una persona u otra cosa. Una de sus manifestaciones, es que hablamos repetidamente de lo que ya no tenemos. El pensamiento está capturado por el sentimiento de pérdida y cuesta centrarnos en otros temas.

A medida que el proceso de duelo avanza la persona va recuperando el deseo. El “gusanillo” empieza a moverse cada vez más. La persona va recogiendo los sentimientos con los cuales invistió a la persona que perdió y el recogimiento interior cambia de sentido y se dirigiéndose ahora hacia la apertura.

Una vez liberada la aflicción se recupera la capacidad de depositar las ilusiones y los sentimientos en otra persona o proyecto y el proceso de duelo llega a su fin.

El duelo y la depresión
A veces no se encuentra la manera de vivir un duelo, por la complejidad emocional y el significado que alcanza, entonces el proceso de aflicción duelo se interrumpe interrelacionándose el duelo y la depresión. Muchas depresiones son duelos inacabados por esto el deseo no vuelve a revivir y el “gusanillo” no crea inquietudes. Consecuentemente, la persona se siente desvitalizada, le faltan ganas de hacer y de vivir.
Si a esto le juntamos que ha pasado mucho tiempo desde que el proceso de duelo se interrumpió, quizás años (quizás hasta haga años que la persona vive en un estado de ánimo depresivo, entonces podemos decir que la depresión es de larga evolución, es decir, crónica.

Depresión versus síntoma
Un síntoma actúa como un aviso. Avisa que hay algo alguna cosa que requiere atención: Como por ejemplo cuando tenemos fiebre, nos informa que un proceso biológico está en marcha y tenemos que descubrir de cual se trata para saber qué hacer. Si entendemos la depresión como un síntoma, cuando miramos a una persona que está deprimida estamos delante de una señal que nos avisa que algo alguna cosa de su vida anímica requiere atención. También nos dice que este requerimiento de atención es vital para la persona que la sufre porque ha perdido su capacidad de recuperación.

¿Cómo tratar la depresión?
La depresión desde la perspectiva del síntoma, plantea que la persona no ha encontrado como arreglárselas internamente con lo que le ha tocado vivir y lo manifiesta con un estado de ánimo depresivo.
Así, la depresión no es estéril, ni negativa, sino que actúa como el motor que nos cuestiona lo que me está pasando y me pone a trabajar para recuperar o construir la capacidad de recuperación. Trabajar, en este caso, quiere decir abrir un proceso de investigación interior para descubrir como he llegado a deprimirme, lo el qué me ha llevado y el cómo puedo salir de la depresión.
No siempre es posible poner en marcha este proceso cuando lo que se está viviendo afecta profundamente y el dolor no deja mirar ni ver. Tampoco cuando la vivencia adquiere un una nivel de complejidad donde no es nada fácil encontrar el camino para saber cómo apañármelas con lo que estoy viviendo. vivo.

Entonces, lo que se me plantea es la necesidad de pedir ayuda.

Como pueden ayudar los familiares y las personas cercanas?
Interesándose por la vida interior de la persona, es decir, escuchar lo que dice desde la subjetividad intentando no objetivar ni emitir juicios de valor aunque puedan ser muy razonables.
Invitarla a asumir la responsabilidad de algún cambio pero sin exigencia.
Ayudándola a pedir soporte profesional si es necesario. hace falta.

El abordaje profesional psicopedagógico
Ofrece un lugar donde depositar el dolor, las preocupaciones, el no saber qué hacer o cómo hacerlo….ubicar los acontecimientos en su biografía y desplegar las dificultades que condujeron a la depresión para descubrir cómo se puede apañar a partir de ahora.
El abordaje profesional, trata que cada uno persona encuentre como arreglárselas algún modo de hacer con lo que le hace sufrir y, que aprenda a convivir con aquello que se escapa de su control aunque pertenezca a su intimidad.

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