¿Cómo saber si estás estresado?

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El estrés es una “reacción de lucha o huida”, es decir, una activación de nuestro cuerpo y mente cuando se enfrenta ante una situación o problema a la que se pretende hacer frente o de la que se intenta huir. Este momento se produce no sólo como consecuencia de un exceso de actividad, sino también cuando imaginamos o somos conscientes de una situación.

Si nos paramos a pensar, tanto si lo estamos realizando o pensamos en algo que tenemos hacer como puede ser un examen, una charla en público, conocer a gente nueva, nuestro cuerpo se pone alerta y la respiración y pulso se aceleran. Además, se producen otras reacciones como la liberación de glucosa a través del hígado, la tensión en los músculos., cefaleas, problemas en la piel… Por tanto, si no logramos controlar el estrés, esta situación puede tener efectos considerables sobre nuestra salud.

Entonces, ¿cómo saber si estás estresado? Te mostramos algunas situaciones para detectarlo.

  • Ansiedad o depresión. Un estrés fuerte hace que prestemos especial atención al problema y podamos llegar a magnificarlo. Con ellos se produce una sensación de vacío, de negativismo y de nerviosismo constante.
  • Problemas de memoria. Perder la capacidad de atención en algún momento no tiene por qué implicar ningún problema, pero si esta situación es frecuente, cuesta recordar lo que hicimos ayer o lo que tenemos pendiente, entonces es una clara señal de estrés.
  • Aparición de patologías. Resfriados frecuentes, herpes, diarrea, mareos, digestiones pesadas… Una corta reacción de estrés es algo positivo ya que estimula las defensas y prepara a nuestro organismo para combatir lo que está ocurriendo. El problema aparece cuando el estrés se prolonga tiempo, haciendo que la estimulación de nuestro sistema nervioso, inmunológico o digestivo no se haga de forma correcta, apareciendo patologías y sintiéndonos físicamente débiles.
  • Excesiva ingesta de calorías. El estrés entorpece la activación de las hormonas que nos inducen saciedad, aumentando así la actividad de las hormonas del hambre. Por eso, en momento de estrés se come más y menos sano corriendo el riesgo de sufrir obesidad o diabetes.
  • Adicciones. El estrés también aumenta la recaída o el aumento del consumo de tabaco o alcohol. Creemos que es una forma de calmar nuestra mente, de pensar en otra cosa pero estas acciones dañan seriamente nuestra salud.
  • Problemas para dormir. Parece que es llegar a la cama y nuestra mente se activa con las obligaciones pendientes. Esto impide que conciliemos el sueño y no tengamos un descanso correcto lo que provoca que nuestras capacidades se vayan viendo disminuidas, tengamos mal humor o estamos irritables.

La solución para combatir el estrés se centra en la promoción de hábitos saludables como es el ejercicio, una correcta higiene del sueño y aprender a separar y enfrentar los problemas cotidianos.

Si estás bajo una situación de estrés, en Clínica Omega Zeta ponemos a tu disposición el Programa de manejo del estrés. ¡Consúltanos!

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