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Danza: ¿Cuáles son los beneficios de practicarla?

Todos hemos bailado en algún momento de nuestra vida. Más o menos, y mejor o peor, pero el baile y la danza son parte de no solo cualquier celebración, si no de otros momentos de nuestro día a día, como un baile improvisado en casa, una noche de fiesta  o una clase a la que asistimos regularmente.

La Dra. Elena Bejarano nos ofrece, en la Unidad de Medicina Integrativa y Salud Integral de Clínica Omega Zeta, una introducción a los orígenes de la danza, los beneficios que aporta esta a la salud, así como algunos consejos y precauciones para practicarla.

¿Qué es la danza?

La danza es un arte reconocido como tal desde la Antigüedad, pero realizado mucho antes, donde se utiliza el movimiento del cuerpo acompañado normalmente con música o sonido. Se trata de una forma de expresión de sentimientos individuales o colectivos, comunicación e interacción social con distintos fines, como el entretenimiento, en que el ejecutante realiza movimientos estáticos o en desplazamiento con parte o totalidad del cuerpo.

¿Cuáles son los beneficios de la danza?

A pesar de que existen múltiples tipos de danzas, cada una de las cuales cuenta con sus propios beneficios concretos, podemos decir que el acto de bailar comporta una serie de beneficios generales para nuestra salud, tanto física como psicológica. Pasamos a detallar los principales beneficios de la danza:

  • Es una excelente práctica para la pérdida y control de peso.
  • Disminuye el colesterol.
  • Fortalece el corazón y activa la circulación.
  • Mejora la flexibilidad, la resistencia y la fuerza.
  • Aumenta la autoestima.
  • Elimina el estrés.
  • Disminuye la fatiga y aumenta los niveles de energía.
  • Mejora la memoria.
  • Previene la osteoporosis y los dolores articulares.
  • Mejora las relaciones intra e interpersonales.
  • Aumenta la inteligencia y los reflejos
  • Promueve la eliminación de líquidos y toxinas.
  • Mejora el equilibrio y la postura.
  • Retrasa el proceso de envejecimiento.
  • Induce a un mejor aprovechamiento del oxígeno y amplía la capacidad pulmonar.

Otros beneficios concretos

Como hemos comentado anteriormente, además de los beneficios comunes de las distintas variedades de danza, existen beneficios concretos de cada una de ellas.

Por ejemplo, la danza del vientre, oriental o belly dance, que se caracteriza por movimientos ondulantes del tronco, pelvis y abdomen, es muy beneficiosa para trabajar el suelo pélvico y reforzarlo, calmar las molestias menstruales, mejorar la digestión y estimular el movimiento intestinal, mejorando los casos de estreñimiento. Además, al tratarse de una danza de gran carga sensual aumenta la autoestima y la seguridad.

Las danzas como el ballet o la danza contemporánea son beneficiosas para no solo para ganar disciplina, si no también para mejorar la flexibilidad, la postura, el equilibrio y la concentración.

Los bailes de salón, además de mejorar las relaciones personales, al ser normalmente realizados en pareja, son muy buenos para mejorar la memoria, ya que al ser tan estructurados deben recordarse los pasos.

Otras disciplinas más urbanas, como el funk o el breakdance, debido a sus movimientos también son buenas para ganar fuerza y resistencia.

Precauciones a tener en cuenta antes de iniciar la práctica de la danza

La danza es una actividad que está abierta a todo tipo de personas, de indistinta condición física, sexo, edad, por ello tiene tantos adeptos, sin embargo, es importante que tengamos algunas consideraciones en cuenta antes de practicarla de forma regular.

Aunque no existen requisitos para iniciarse en la danza es importante conocer nuestro nivel siempre antes de empezar a realizar pasos que pueden ser más avanzados y pueden comprometer nuestra seguridad para así evitar lesiones.

También es fundamental conocer nuestro estado de salud para poder apreciar posibles incompatibilidades, por ejemplo, problemas cardíacos con actividad de alto rendimiento.

Si precisas de mayor información no dudes en ponerte en contacto con nosotros sin compromiso.

Dra. Elena Bejarano

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